Declaración del Escorial

Todos contra el Dolor

Testimonios de pacientes con dolor



Tuviste que aprender a vivir dominada. Perder la libertad fue difícil; no habías nacido para eso.
Cuando le conociste, disfrutabas de la vida. Apareció silencioso, discreto y, cuando menos lo esperabas, te devoró por dentro y creíste morir.
Te cambió para siempre.
Fueron cinco años de relación tóxica. Casi perdiste la ilusión... ¿cómo vivir con él si siempre te vigilaba, te dominaba, te perseguía..?
Te creíste más fuerte que él, luchaste, trataste de ignorarlo, pero él sabía cómo permanecer.
La tristeza se instaló en tu casa; tu familia y amigos sufrían cuando tu sufrías. Intentaron alejarlo de ti, pero no lo consiguieron. Tuvieron que aprender a tratarlo sin haberlo conocido. Tuvieron que aprender a tratarlo a pesar del odio que sentían hacia él.
Hizo un amago de irse pero al final te dijo: "me quedo para siempre, unas veces estaré muy presente , otras no; pero siempre rondaré a tu alrededor, te acompañaré en todos los momentos de tu vida, jamás podrás cerrarme la puerta ni alejarme de ti. Asúmelo."
Y así hiciste.
Hoy, 18 años después de vuestro primer encuentro, aparece cuando menos te lo esperas, te clava en el suelo y paraliza queriéndote dominar, poniéndote obstáculos, invitándote al fracaso, a la dejación. Pero a veces le esquivas, le engañas y muchas veces sientes vencer. Él quiere que pierdas, pero ya has aprendido a tratarle, a hacerle creer que lo harás para, cuando no te ve, lanzarte al vacío, a la ilusión y los retos, que asumes a escondidas para no dejarte arrastrar.
Asumiste que sería tu compañero de vida y ya no le tienes miedo, has aprendido a vivir con él.
El Dolor forma parte de tu vida.

Anónimo

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El dolor, indeseado compañero de viaje. Indiscutible temido enemigo. Difícil acertijo.

Desfigura tú vida, el mundo tal cual como lo conocías. Nunca te acostumbras a vivir con dolor, aceptas que es lo que te toca vivir. Aprendes a dejarlo a un lado y con el paso del tiempo, el nivel de tolerancia al dolor, se va incrementando. Descubres cosas sobre ti, que en otra situación no hubieras tenido la oportunidad. Disfrutas de los pequeños momentos, valoras aún más la vida.
Sin duda, el dolor se convierte en un trabajo no reconocido. Lo padeces las 24 horas al día y los 365 días al año.

Gran mago, aparece y se desvanece.
El peor enemigo que te puedes encontrar, y el más difícil de derribar. Tiene tal poder, que es capaz de poner tu vida al revés. Es capaz, de sacar lo peor de una persona: irritabilidad, enfado, etc.
Posee una y 1000 caras, sino más. Cuando pensabas que habías conocido su mayor voracidad, te descubres respondiendo que no.
Además, existen múltiples tipos de dolor, y estos, pueden coexistir al mismo tiempo, en un mismo organismo.

Los pequeños logros, parecen más valiosos. Aunque la mejoría sea pequeña, para nosotros es realmente grande. Tu percepción del dolor, depende de tu estado de salud y de ánimo.

El dolor, es como un barrizal, si no haces nada, te va atrapando, cada vez más, y más. Hasta que llega un momento, que salir de él, supone un grandísimo esfuerzo o es imposible. En cambio, si gritas o buscas algún elemento que te ayude a buscar suelo firme, tendrás mayor posibilidad de salir.

Nadie está exento de caer en las garras del dolor. Por ello, toda ayuda, es poca.

Desde mi punto de vista, el dolor, es una lección de vida: “De las peores situaciones, puedes encontrar, la parte buena de esta”.

Laura del Pino - paciente con Síndrome regional complejo

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QUÉ ES PARA MÍ TENER DOLOR?

Tener dolor es sentir un sufrimiento físico que según su intensidad y localización, pasa más allá de mi cuerpo, adentrándose en mi psique.
Cuando me ataca el dolor, dejo de ser yo, con mis alegrías y mis ilusiones, obligándome a recluirme, sufriente, triste, impotente, esperando el alivio analgésico que me permita volver de nuevo a la vida con los otros.
El dolor me amenaza y recluye en cualquier hábitat, en mi casa, en una travesía en barco, en un hotel…me empequeñece, y mi vida se detiene, mi energía es impotente, y sólo queda esperar que desaparezca el intruso de mi vida.
Con el paso del tiempo he conocido distintos tipos de dolores, dejando una desagradable memoria, que me hace suponer una mayor ó menor duración en la siguiente crisis.
El dolor es un aislante social, un enemigo que muerde tu cuerpo y desestructura tu mente.
Es difícil convivir con alguien que sufra dolor, por eso, tus próximos no soportan de buen grado tu malestar y pueden llegar a culpabilizarte, por ser a veces difícil realizar planes conjuntos.
Por todo ello, el dolor es para mí el mayor de los males, te muerde el cuerpo , te aísla, y te sumerge en la soledad.

QUÉ ES PARA MÍ LA CALIDAD DE VIDA?

Pienso que tener calidad de vida es:
- Conservar la autonomía física.
- Tener salud mental, con capacidad de proyectarme e ilusionarme.
- Ausencia de dolor mantenido.
El paso de los años, nos limita el tamaño de los proyectos, y nos vamos adaptando, pero sin perder ninguna de las anteriores características.
Sin calidad de vida, dejo de ser “persona”, no siento apego a la vida, y desearía disfrutar de una muerte digna.

Amparo Moret Garcia